El “Mundo”, nuestro mundo, ¡el nuestro….! mundo de dogmas, mundo de sólidos pilares, erigidos sobre el sobrecogedor Caos de “la materia oscura”.
Y trepan los hombres en busca de luz, construyendo frágiles edificios, sobre sus ciclópeos pilares de “verdades” humanas.
¿Quién cuestiona que los pilares mantienen el edificio? ¿Quién duda de la necesidad de un Pilar para poder levantar,…elevarse? ¿Quién no acepta un dogma para construir su… casa?
Existen dogmas y dogmáticos; y el “escéptico” no es más que un constructor que “duda” duda, que pilar elegir, que dogma adoptar, es una figura temporal, en algún momento cesará de indagar en la cadena dialéctica de pensamientos filosóficos, y , agotado se agarrará a un dogma que le alivie de su esfuerzo.
Y entonces en el mundo quedaran dos clases de seres dogmáticos, aquellos que son conscientes de lo que es un dogma, y lo aceptan, conociendo su esencia, su razón de ser, siendo por eso unos dogmáticos en cierto grado escépticos, y, unos escépticos, al fin y al cabo, dogmáticos, y solo ante la consciencia completa de todo este proceso por parte del individuo, puede él, hacerse una idea de lo que es la Fe. Pero existen otros, como dije antes, éstos, no distinguen un dogma de la “verdad absoluta” no reconocen sus dogmas como los pilares de sus edificios, construidos estos, como dije, sobre arenas movedizas, sino que niegan incluso la posibilidad de plantearse que su dogma, su verdad, pueda haber nacido de la oscura incertidumbre de donde nacen todas las “verdades” todos los dogmas.
Y el que quiera, que lo entienda….
Y trepan los hombres en busca de luz, construyendo frágiles edificios, sobre sus ciclópeos pilares de “verdades” humanas.
¿Quién cuestiona que los pilares mantienen el edificio? ¿Quién duda de la necesidad de un Pilar para poder levantar,…elevarse? ¿Quién no acepta un dogma para construir su… casa?
Existen dogmas y dogmáticos; y el “escéptico” no es más que un constructor que “duda” duda, que pilar elegir, que dogma adoptar, es una figura temporal, en algún momento cesará de indagar en la cadena dialéctica de pensamientos filosóficos, y , agotado se agarrará a un dogma que le alivie de su esfuerzo.
Y entonces en el mundo quedaran dos clases de seres dogmáticos, aquellos que son conscientes de lo que es un dogma, y lo aceptan, conociendo su esencia, su razón de ser, siendo por eso unos dogmáticos en cierto grado escépticos, y, unos escépticos, al fin y al cabo, dogmáticos, y solo ante la consciencia completa de todo este proceso por parte del individuo, puede él, hacerse una idea de lo que es la Fe. Pero existen otros, como dije antes, éstos, no distinguen un dogma de la “verdad absoluta” no reconocen sus dogmas como los pilares de sus edificios, construidos estos, como dije, sobre arenas movedizas, sino que niegan incluso la posibilidad de plantearse que su dogma, su verdad, pueda haber nacido de la oscura incertidumbre de donde nacen todas las “verdades” todos los dogmas.
Y el que quiera, que lo entienda….
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